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domingo, 24 de octubre de 2010

Rubio camino a una fácil victoria

Marco Rubio
Marco Rubio

Por BETH REINHARD y ADAM C. SMITH

Herald/Times


El republicano Marco Rubio está a punto de dar uno de los mayores knockouts políticos en la historia de la Florida: un nuevo sondeo de St. Petersburg Times/Miami Herald/Bay News 9 lo muestra avanzando a todo tren hacia el escaño vacante de la Florida en el Senado federal con una ventaja de 15 puntos porcentuales por encima del gobernador Charlie Crist.

La encuesta muestra que el 41 por ciento de los probables votantes apoya a Rubio, comparado con el 26 por ciento para el gobernador, que se presenta como independiente, y un 20 por ciento para el congresista demócrata Kendrick Meek. Es una posición extraordinaria para el ex presidente de la Cámara estatal, nativo de Miami, quien 18 meses atrás parecía no tener esperanza alguna de competir contra el aparentemente invencible gobernador de la Florida.

Una campaña entre dos rivales pudiera ser competitiva, pero Rubio está a la cabeza cómodamente en una campaña inusual de tres contendientes que se decidirá el 2 de noviembre.

"No parece haber muchas dudas en nuestra mente de que Rubio va a ganar estas elecciones'', afirmó Julia Clark, encuestadora de la encuesta Ipsos Public Affairs, que llevó a cabo la encuesta.

Los resultados subrayan el hecho de que todo lo que Rubio necesita es evitar cometer algún error de grave en la última semana de la campaña, que arranca el domingo con un enfrentamiento de los tres candidatos a las 9 a.m. en CNN, su quinto debate televisado.

La candidatura independiente sin precedentes de Crist exigió sutiles maniobras para armar una coalición capaz de ganar. Dos meses atrás todo parecía indicar que iba a salirse con la suya. En agosto, el gobernador estaba por delante de Rubio con uno de cada cuatro votos republicanos, por encima de Meek entre los demócratas y con una amplia ventaja entre los independientes.

Desde entonces, sin embargo, los votantes indecisos se han pasado a Rubio, mientras que Crist ha perdido terreno tanto entre los demócratas como entre los republicanos. Meek está ganando el 42 por ciento de los votantes demócratas, comparado con el 36 por ciento de Crist. El 70 por ciento de los republicanos apoya a Rubio y sólo el 17 por ciento a Crist. El gobernador está a la cabeza entre los votantes independientes con el 40 por ciento, comparado con el 21 por ciento de Rubio y el 5 por ciento de Meek.

"Rubio realmente ha consolidado a la mayoría de los republicanos detrás de sí. Cuenta ciertamente con el apoyo del Tea Party, pero su posición ha sido más bien la de un republicano de la corriente principal del partido, y esa ha sido una táctica exitosa'', afirmó el encuestador de Ipsos Chris Jackson.

La encuesta telefónica de 801 electores inscritos, entre ellos 577 que probablemente voten, se realizó del 15 al 19 de octubre para The St. Petersburg Times, The Miami Herald, y las estaciones de televisión Bay News 9 y Central Florida News 13. La encuesta fue realizada por Ipsos, una empresa de investigaciones independiente y no partidista de Washington. El margen de error entre los probables electores es de 4.1 puntos porcentuales y entre los electores inscritos de 3.5 puntos porcentuales.

La clave del éxito de Rubio en una elección en que los votantes se inclinan contra el establishment: ir a contracorriente de Washington. Aunque ha tenido un cargo electo durante buena parte de los últimos 12 años --entre ellos dos como presidente de la Cámara de la Florida-- el cubanoamericano de 39 años ha logrado proyectarse como alguien fuera de la estructura política.

"Un nuevo comienzo, una cara fresca, por esa razón me gusta'', declaró Concetta ‘‘Tina'' Parziale, de 72 años, maestra de prekínder retirada y ahora tasadora de seguros de Spring Hill, quien es republicana. "Los que hemos tenido hasta ahora nos han metido en este problema, creo que se enfrentará a la gente en Washington''.

Con Rubio, Meek y un grupo de grupos conservadores que se han dedicado a criticar constantemente a Crist, calificándolo de oportunista político, el mensaje ha funcionado. Crist abandonó el Partido Republicano para postularse como independiente, comentó Parziale, porque sabía que Rubio lo derrotaría en la primaria del 24 de agosto.

"Creo que es un niño malcriado'', subrayó. "Es demasiado político''.

John Mellon, funcionario universitario retirado, es demócrata, pero este vecino de Bradenton dijo que votará por Crist.

"Me hubiera gustado pensar que el candidato demócrata me iba a impresionar'', comentó sobre Meek. "Es un buen tipo, tiene alguna experiencia, pero no es alguien de quien piense positivamente con mucha fuerza''.

En una señal de que Crist pudiera haber tenido más suerte si se hubiese postulado a un segundo término como gobernador, más electores aprueban su gestión al frente de la Florida, 48 a 38 por ciento.

La encuesta muestra por qué el argumento central de la campaña de Rubio --que es el único candidato que se enfrentará a la agenda del presidente Barack Obama-- es un mensaje ganador. Sólo 43 por ciento de los electores aprueban la gestión de Obama, mientras que 51 por ciento la desaprueba.

Damaris Fernández, de 54 años y republicana inscrita de Broward, declaró que está harta de que el gobierno de Obama culpe de los problemas del país al gobierno de Bush.

"Obama lleva casi dos años en el cargo y todo lo que ha hecho es acumular deuda federal'', afirmó.

Fernández, republicana de toda la vida que sólo ha votado una vez por un demócrata --Clinton en 1996--, dijo que votará por Rubio porque "comparte mis principios de un gobierno menos abarcador''.

"Parece que todo lo que [Obama] hace es lo que el país no quiere que haga'', señaló Howard Licker, de 74 años, retirado de Palm Beach y antiguo republicano que ahora está inscrito como independiente.

"Durante el primer año de su presidencia sólo estaba interesado en el programa de servicios médicos. Eso era importante, pero los empleos lo eran más. La gente pensaba que no le interesaban los empleos''.

El 51 por ciento de los electores --incluso uno de cada cuatro demócratas-- piensa que la reforma de los servicios médicos aprobada por el Congreso debe ser derogada. Sólo uno de cada tres piensa que debe mantenerse.

Crist ha criticado fuertemente a Rubio, calificándolo de candidato del Tea Party, pero el 53 por ciento de los electores se identifican con el movimiento, que favorece menos impuestos y menos gastos. Esa cifra incluye 80 por ciento de los republicanos, 44 de los independientes y 28 de los demócratas.

Crist y Meek también han criticado a Rubio por sugerir que mantener el Seguro Social solvente pudiera requerir elevar la edad de elegibilidad de retiro en el futuro.

La encuesta indicó que 68 por ciento de los electores se oponen a aumentar la edad de retiro, entre ellos 73 por ciento demócratas y 63 republicanos. La oposición se redujo ligeramente cuando preguntaron a los encuestados si apoyarían el cambio para las personas que ahora tienen menos de 55 años: 64 por ciento se opusieron y 27 lo favorecieron.

Rubio sería el primer hispano de Miami en ser Senador federal por la Florida. La encuesta reveló que recibe un fuerte apoyo de los electores indecisos. Lo favorecen el 38 por ciento de los hispanos, en comparación con 22 por ciento a favor de Crist y 16 a favor de Meek.

Becky Bowers y Lee Logan, redactores de Times/Herald, contribuyeron a este reportaje. Adam C. Smith puede ser contactado en asmith@sptimes.com y Beth Reinhard puede ser contactada en breinhard@MiamiHerald.com.

domingo, 29 de agosto de 2010

La ultraderecha exhibe su poderío en Washington

Una de las asistentes al acto organizado por el Tea Party, mientras canta el himno estadounidense.- AFP

El Tea Party toma la capital de EE UU para exigir más religión y menos Estado


DAVID ALANDETE - Washington - 29/08/2010 - El País


En el mismo lugar y en el mismo día en que hace 47 años el reverendo Martin Luther King, líder de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, pronunció su célebre discurso Yo tengo un sueño, decenas de miles de miembros del movimiento ultraconservador del Tea Party, convocados por el presentador de televisión Glenn Beck, se reunieron en Washington ayer con el lema común de Devolverle a América su honor, exigiendo un menor intervencionismo del Estado y proclamando un renacimiento del país en la fe cristiana.

Esta demostración de fuerza del Tea Party, frente a las escalinatas del Monumento a Abraham Lincoln -el presidente que liberó al país de la esclavitud- se produce justo en una semana en la que varios candidatos impulsados por ese movimiento han ganado importantes primarias del Partido Republicano de cara las elecciones legislativas de noviembre. El encuentro arrancó con una proclamación por parte de Beck: "Hoy América vuelve a Dios".

Beck, uno de los gurús mediáticos más críticos con el presidente Barack Obama, al que ha acusado de querer convertir el país en un régimen socialista, negó que el de ayer fuera un mitin político, aunque estuviera convocado en la capital federal del país y a dos meses de los comicios en los que se renovará un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. Su discurso fue más bien una oración y un homenaje a los soldados estadounidenses.

Le sucedió en el estrado la ex candidata vicepresidencial Sarah Palin, cuya sola aparición en el escenario despertó el mayor número de vítores del encuentro. "Estoy muy orgullosa de ser americana", dijo, antes de reclamar como propio el legado de lucha por los derechos civiles de Martin Luther King. Aun así, en la inmensa multitud de ciudadanos llegados de todos los rincones del país había solo un puñado de afroamericanos, en una ciudad donde el 55% de los habitantes es de raza negra.

Ofendidos porque Beck organizara el encuentro de ayer en un día y un lugar tan señalados, los líderes del movimiento de lucha contra la segregación convocaron una contramanifestación hasta el Capitolio, bajo el lema Reclamando el sueño. Esa marcha, apoyada por el hijo de Martin Luther King, se celebró, entre otras cosas, porque "el sueño del doctor King todavía no se ha cumplido", según proclamó su convocante, el reverendo Al Sharpton.

A pesar de que el mitin del Tea Party se presentaba como un acto no político, la multitud reunida no podía disimular su opinión sobre la marcha del país. "Obama debería ser actor, no presidente. Es una marioneta de los poderes fácticos", denunciaba Carol Hunt, de 67 años, de Las Vegas. "Los izquierdistas nos controlan. El Gobierno se adueña de todo. Y con Obama hemos tocado fondo", añadía Elden Eiselen, de 56 años, de Indiana. Marty Katz, de 61 años, residente de Maryland, se aventuraba a afirmar que Obama es en realidad "un comunista que está desmantelando el sector privado para regalárselo al Estado".

Estos votantes decían honrar ayer al doctor Martin Luther King y se manifestaban a favor de los derechos civiles. Pero tenían matices que añadir. "Los inmigrantes son racistas. Vienen aquí desde México y se adueñan del Estado. Quieren que las escuelas sean en español. Quieren hablar su idioma. Se niegan a aprender inglés. Y cuando se lo recriminas, vienen con el cuento ese de que son una minoría y necesitan protección. Eso es racismo inverso", explicaba Mariah Martin, de 49 años, llegada de Pensilvania.

En el mitin de Beck comparecieron también numerosos políticos. Entre ellos el que ya es oficialmente el candidato al Senado por el Partido Republicano en Florida, Marco Rubio, que dijo que vendrá a Washington en noviembre a luchar contra las carencias del Gobierno. También habló por vídeo Rand Paul, que con el apoyo del Tea Party ganó las primarias en Kentucky. Ambos son parte de la gran ofensiva de la ultraderecha norteamericana ante las elecciones de noviembre.

En las primarias celebradas el martes en Florida, Rubio y el empresario Rick Scott consiguieron la nominación por el Partido Republicano al Senado y al Gobierno del Estado, respectivamente. Además, gracias a una maniobra de la ex gobernadora Palin, un desconocido ha logrado una victoria, todavía provisional a falta del cómputo de los votos por correo, en la candidatura al Senado por Alaska. Si esa victoria se confirma, el Tea Party tendrá ya cinco candidatos al Senado federal en noviembre: Alaska, Florida, Colorado, Nevada y Kentucky.

La pujanza de este movimiento ha provocado fisuras en el Partido Republicano en varios Estados. El que ahora es el gobernador de Florida, el republicano moderado Charlie Crist, competirá con Marco Rubio al mismo escaño del Senado, pero como independiente. El fiscal general de ese mismo Estado, Bill McCollum, perdió el martes las primarias a gobernador frente a Scott y se ha negado a cederle su apoyo en las legislativas, expresando dudas sobre su honestidad.

El ex presidente Ronald Reagan, en sus campañas electorales, acuñó una frase que repiten habitualmente los conservadores de Estados Unidos como un undécimo mandamiento: "No hablarás mal de otro republicano". Eso era antes del Tea Party, un movimiento nacido el año pasado en mítines de oposición a la reforma sanitaria de Obama, cuyo nombre -en español, motín del té- toman de una revuelta de los colonos americanos en 1773 contra un intento de la corona británica de cobrarles impuestos.